Dentro del mercado de urbanizaciones de GBA, hay una regla casi infalible: a medida que los proyectos se alejan de la Ciudad, crece la superficie de las propiedades que ofrecen. Las chacras, quizás el mayor exponente de esta tendencia, intentan en algunos casos revertir esta tendencia. En este contexto se inscribe Chacras de General Rodríguez, un proyecto que se presentó hace poco más de un año y que acaba de lanzar su segunda etapa comercial.
La fórmula de la urbanización se basa en la combinación de lotes amplios -de 7.700 metros cuadrados de superficie- y un ágil acceso a la Ciudad de Buenos Aires y al centro de Pilar. "Uno de los puntos destacados del proyecto es la baja densidad resultante de la amplia superficie de las chacras, que permiten además una mayor separación entre las casas", señala el arquitecto Norberto Rossi, uno de los desarrolladores.
Sus paisajes tienen un claro encanto rural, con caminos internos de piedra y una generosa forestación original, a la que recientemente se sumaron nuevos ejemplares. Entre ellos, robles, fresnos, eucaliptos y pinos. "El objetivo fue crear túneles verdes sobre las calles; logrando diferentes contrastes con los árboles que se encuentran en el interior de los lotes", agrega Rossi.
Tranquera adentro, los propietarios tienen la opción de criar animales o cultivar una huerta, siempre sin fines comerciales.
La primera etapa, conformada por 30 chacras, se comercializó en un 50 por ciento. Tal como se da en la mayoría de los clubes de chacras, sus primeros propietarios proyectan una vivienda de fin de semana, aunque la cercanía con Capital permite proyectar a futuro una residencia permanente.
Otro atractivo que, a través de un convenio especial que abarca a la mayoría de las chacras, los socios tienen la posibilidad de utilizar las instalaciones deportivas del club de campo El Nacional. Para eso, deben pagar un ingreso de $ 8.000 por grupo familiar y luego una cuota mensual de $ 68 (adultos) y de $ 17 (menores).