Desde sus comienzos, las actividades náuticas se desarrollaban exclusivamente en clubes que se destacaban por su especialidad, como el Yacht Club Argentino, en San Fernando o el YCO, en Olivos, en vela y el Rowing Argentino o La Marina, en remo. Con el crecimiento de la actividad fueron surgiendo nuevas instituciones y guarderías sobre los ríos de la Plata, Luján, Sarmiento y Paraná de las Palmas.
Una demanda en expansión obtuvo, también de parte del mercado inmobiliario una rápida respuesta. En algunos casos, contar con costa propia o acceso directo al río permitió la construcción de dársena, amarraderos y marinas para alojar embarcaciones, inclusive, de dimensiones importantes. En otros, aprovechando la existencia de lagunas internas, se vio la posibilidad de utilizar a estos espejos de agua, para desarrollar disciplinas acuáticas sin motor. En un tiempo relativamente corto, por ejemplo, en el partido de Tigre, se incorporaron a esta modalidad náutica cerca de 90 emprendimientos.
Este fenómeno fue acompañado por un interés cada vez mayor en este tipo de desarrollos. ¿Qué se puede practicar? En los barrios sin salida a cursos de agua importantes, se puede practicar remo, vela en sus diferentes variantes como optimist o embarcación similar y windsurf. Y, en la mayoría de las urbanizaciones los reglamentos internos regulan cada una de las actividades. Hay instrucciones precisas sobre los distintos tipos de embarcaciones, su uso, horarios y responsabilidad.
Las embarcaciones
En la actualidad, los viejos snipes o pengüins que sirvieron de escuela a generaciones de navegantes, fueron reemplazados por barcos de la clase optimist y láser, de dimensiones similares. Un optimist usado en buen estado se puede adquirir usado por US$ 450, es para chicos de 6 a 15 años y soporta un peso de 80 a 90 kilos. También pueden verse , Q, Europa, Hobbie Cat y 4.70. Los nuevos materiales sintéticos que reemplazaron a la tradicional madera en la construcción permiten una mayor durabilidad y menores costos de mantenimiento. En lagos y lagunas es recomendable embarcaciones con orza. Esta es una plancha vertical que sigue la línea de crujía y se usa para tener mayor estabilidad. Además, permite navegar con poca profundidad y facilita las tareas de traslado.
Al ir avanzando en el aprendizaje, el siguiente paso puede ser tripular un lightning, su velamen más complejo, con foque, permite llevar a la práctica una serie de maniobras que luego se reproducirán en barcos más grandes
El windsurf, consiste en navegar sobre una tabla con vela aprovechando la fuerza del viento. se pueden alcanzar velocidades interesantes y exige una gran destreza física. Un equipo completo, con tabla y vela, ronda los US$ 1.500, aunque se consiguen más económicos, desde US$ 600.
Remo y canotaje
La tercera disciplina, en orden de importancia, es el remo. Se puede utilizar desde un chinchorro hasta un bote de competición en sus diferentes versiones single, doble par, con y sin timonel. Sin embargo la variante más popular en los barrios es el kayak. Por supuesto que no se pueden practicar maniobras con adrenalina como las que permite un río de aguas rápidas pero, igual que el remo tradicional, es un excelente ejercicio.
Las escuelas náuticas cumplen un rol protagónico, por ejemplo en Nordelta se practica remo, canotaje, vela y windsurf. Patricio Louzao, su coordinador de actividades náuticas, señala "En todos los casos las actividades fueron programadas de manera que quien ya supiera practicarlas tuviera el marco apropiado para seguir desarrollándolas y quienes nunca hubieran tenido la suerte de realizarlas tomaran contacto con el agua a través de cursos teóricos y prácticos dados por instructores de cada disciplina".