En este periodo todos los órganos del bebé están maduros, a excepción de los pulmones que aún se encuentran en desarrollo. Un bebé que nace en estas fechas tiene grandes posibilidades de sobrevivir.
El bebé ya puede parpadear y sus pupilas se dilatan y contraen como respuesta a la luz que traspasa el útero.
Se han depositado grandes cantidades de grasa bajo la piel de su bebé. Esta grasa tiene como función principal regular la temperatura corporal después del nacimiento y provoca que la piel del bebé se torne de color rosado y ya no sea transparente. La piel se ha cubierto por una capa gruesa de vernix caseosa.
Las uñas de las manos se encuentran totalmente formadas a diferencia de las de los pies que aún están en desarrollo.
En este periodo las capas que forman la placenta se volverán más delgadas y para producir estrógenos la placenta toma de las glándulas suprarrenales del bebé, una sustancia parecida a la testosterona.
El saco amniótico contiene una gran cantidad de líquido del cual la mayor parte es la orina del bebé, adicionalmente el líquido amniótico contiene nutrientes y materiales necesarios para que los pulmones maduren.
El cordón umbilical se encuentra recubierto por una sustancia gelatinosa que evitará que las vueltas del cordón y los nudos afecten la irrigación sanguínea del bebé.
El espacio del bebé dentro del útero cada día es más reducido, por lo que sus movimientos tienden a disminuir en frecuencia y a aumentar en fuerza, ya que su bebé cada día es más fuerte.
Al final de este periodo su bebé mide aproximadamente 40 cm. y pesa entre 2 y 2.5 kilogramos. |